El día de tu partida.
El día que marchaste murió también algo en mi. Mataste la mitad de mi vida partiendola con tanta delicadeza que ni siquiera una gota de sangre derramó.
Hasta hoy extraño tu recuerdo y especialmente esta noche he llorado por ti.
Me atormentas en sueños y te veo tan nitidamente que no se ya lo que es de lo que no real.
Hoy te volví a buscar, en ti buscaba el apoyo incondicional que nos teníamos, hoy me volví a percatar lo sola que estoy. Cuanto temo darme cuenta que te has ido.
Hoy muere esa mitad de mi vida, hasta el día de hoy un dolor en mi pecho se presenta y lágrimas en mis ojos se forman cayendo como y no sabiendo como detenerlas, sufro en mi sueño al no poder despertar… ¿Porqué diablos soy tan débil?. Por qué supongo que así debió ser… Te extraño, y si me dueles como el nudo en la garganta que tengo y no me permite llanto más…
Te odio por qué dijiste que nos veríamos una última vez, yo estube ahí donde acordamos quien no llego fuiste tu… La muerte se interpuso en nuestros caminos está vez fuiste tú, aunque cualquiera pudo haber sido.
Me rasgas el corazón que aún palpita y se detiene instantes al sentirte cerca.
Simplemente hoy te ví, en sueños que duelen, sueños que se llevan parte de mi. Hoy me doy cuenta que de cierto modo aún sigues presente.